16 feb. 2010

Vuelve a ser niña

Hace mucho frío los martes por la tarde cuando Mirela sale a jugar con la pequeña Ángela por los parques. Aún no sé cómo se llama, no se ha molestado en decírmelo. Pero yo creo que la pequeña Ángela sí lo sabe, porque Mirela la mira con dulzura, la niña no le tiene miedo, raro en ella, pues como ya sabes, Ángela le tiene miedo a todo, menos a las nubes, y a Mirela. Y es que por tenerle miedo, le tiene miedo incluso al frío de los martes por la tarde, pero su tía hace que con una simple caricia, su exaltación se apacigüe, pudiendo disfrutar de cada momento de juego.
A Mirela le encanta salir con su sobrina, o eso parece, es como si al sentir el metal del tobogán debajo de ella, con la pequeña en brazos, volviera a ser niña de nuevo. Ángela ríe a carcajadas, y hasta se le saltan las lágrimas.
Son felices en ese momento. A lo mejor es que Mirela echa de menos a alguien, a lo mejor echa de menos a esa tal Mirela, la de verdad, esa que lleva grabada en la esclava de su muñeca. A lo mejor es eso, que esa persona era especial.

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