16 feb. 2010

¿Por qué?

-Papá, ¿y por qué?
-¿Por qué, qué?
-¿Por qué cuesta tanto volver a empezar?
Anita envuelta en dudas, observando a Manuel, asombrado ante la pregunta insólita de su hija.
-Ana, cariño, no sé a qué te refieres.
-Papá, sé que ya no eres feliz, y a veces siento que yo tampoco, ¿por qué?
Manuel no daba crédito a lo que su niña de cinco años le estaba preguntando. Ella seguía mirándole con inocencia expectante a su respuesta.
-Cariño, ve a hacer los deberes, vamos. -Contestó rehusando la pregunta.
El gesto de la niña se tornó en desilusión, y es que desde que no estaba su tía Rita, la vida estaba siendo diferente. Rita llenaba esa casa de alegría.
"¿Por qué lo hiciste, Mar? Parece mentira que lo hicieras, no era suficiente con que Anita creciera sin mamá, no era suficiente perder a mi esposa y casi a mi hija, tenías que desaparecer de mi vida, Margaria. Un año, 52 cartas que jamás leerás, por tu estúpida decisión de perderte en el viento. Sólo intenté mil veces aprender de ti, pero no pudiste ser valiente, no podías intentar comenzar de nuevo. Incluso Ana lo sabe, incluso Ana sabe que es difícil. Y hasta nota mi infelicidad, ¿de verdad era tan complicado tan sólo intentar? No lo conseguiré entender nunca"
Y lo que pasa es que Manu, cada semana desde hace un año, le escribe una carta a su hermana, a su hermana quien doce meses antes, comenzó una carrera suicida por el asfalto hasta que su fin la envolvió.
Manuel la quiere y le guarda rencor, le llena de tristeza, pero Anita hace que todas las mañanas, a su papá se le escape una sonrisa viendo como poquito a poco, su niñita se hace mayor

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