7 feb. 2010

Te Quiero

-Mírame, ¿te quedarás? -Ángel bajó la mirada mientras ella hacía esta pregunta.- Lo sabía, ni siquiera te importo, siempre es igual.
-¿Cómo puedes decir eso? ¿De verdad lo crees, Laura?
-Sí. -Estas palabras sonaron contundentes, con fuerza, golpeandolea él de lleno en su orgullo.

Ella estaba a punto de llorar, con el corazón en un puño y los ojos llenos de lágrimas. Tenía miedo de elegir, entre decir esas ocho letras, esas dos palabras que tanto poder poseen o simplemente pedirle que se marchara, acabar con el dolor, con el sufrimiento que él le causaba.

-Vete, Ángel, no puedo más, tú has elegido y yo acabo de hacerlo. Si no vas a quedarte, bien, márchate, pero esta vez no vuelvas más. –Sus palabras sonaron contundentes, decididas, pero aún así, un hilo de esperanza, temblaba a su alrededor.

Ángel se acercó a ella, con el pelo alborotado, observando su belleza a través del ligero camisón de seda y admirando su inseguridad escondida tras su quietud amarrada a esa taza de café, mientras miraba por la ventana.

-Me quedaré contigo hasta el final de los días si así lo deseas. –Su susurro suave y directo, dirigido a su oído y seguido de un dulce beso en el cuello, haciendo que la piel de Laura se erizara.

Una lágrima calló por su mejilla, llegando hasta sus labios, notando el sabor salado de ésta, liberando sus sentimientos. Abrió la boca para articular esas dos palabras que había decidido no decir.

-Ángel, te quiero.

Escrita el 25/10/09

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